MEMORIAS DE UN FAKIR (2da PARTE)


Exactamente hace 10 años de aquel día. Y aun hoy lo recuerdo con claridad. Corrían los ultimos días de agosto de 1997. Yo tenía 24 años y mucho mas pelo que ahora.
Mi Dr de entonces (al que llamaré Josef Mengele en adelante, siempre por cuestiones legales) me había dado una orden y una sugerencia. La orden para comprar mi primer aplicador de insulina, la sugerencia para que me acerque al Hospital de Clínicas a que las enfermeras me enseñen a inyectarme.

Hay algo que admiro de las farmaceúticas. Además de su fabulosa capacidad de lucrar con el sufrimiento de la gente. Y esto es su empalagoso optimismo y sus increibles (léase increibles en el sentido de no creibles) campañas publicitarias plasmadas en folletos y enormes afiches.

Cuando voy a comprar mi aplicador de insulina a la farmacia, ni bien me lo dan, abro la caja con cierta incertidumbre y pavura.

Una hermosa cajita con una hermosa presentación y un hermoso diseño. El precio no tanto. Sin perder tiempo abro el manual para sumergirme en el ABC del manual del usuario.

"El uso de XXX® implica una simple determinación de la dosis en un solo paso. Con su escala clara y de gran tamaño y el ajuste preciso de la dosis, el usuario tendrá más confianza en la determinación de la dosis. bla bla bla bla"

Y entonces la ira. En una imagen del folleto una niña aplicándose insulina en el bracito con una sonrisa mas grande que el día que la llevaron a Disneylandia!!!

Por favor! No pretendo que la niña esté llorando de dolor pero no sean tan hijos de ...® para hacernos creer que pincharse es divertido e indoloro. ¿Acaso vemos publicidades de gente sonriendo mientras le hacen un enema?

A medida que iba cambiando las páginas crecía mi indignación. Recordemos que estaba en plena crisis pre-insulina en la que pensaba que pasar de hipoglucemiantes orales a las inyecciones era una verdadera tragedia (cosa que OBVIAMENTE no era así). No había forma que me hicieran creer en sus campañas publicitarias. ¿De que se rie este viejo de mier..®?, pensaba mientras leía el folleto, seguramente de lo que le estaban pagando por las fotos...

(sigue)

Comentarios

Anónimo dijo…
Pablo,
Lee tus relatos y entre risas y no tanto recuerdo a mi Tia y te lo agardezco.
Anónimo dijo…
Pablo
Llegue a tu blog de pura casualidad, ((no buscaba nada y te vi...)) me gusta la forma que tenes de expresar lo que debería ser una merda. No soy diabetica (por ahora) pero tengo sobrepeso y hay diabetes en la familia de mi mamá... no se si es hereditario, genético o si uno tiene propensión solo por ser gordo. Los médicos, seres superiores similares a dioses, que me han tenido en sus manos solo aconsejaban pero nunca me informaron... mea culpa por no preguntar, es que los dioses me dan timidez.
Ya te tengo en favoritos. Espero que mi limoncito siga tirando gotitas.
Besos
Natalia
Pablo dijo…
Estimada Natalia,

Desde ya muchas gracias por pasarte por el blog y muchas mas por agregarlo a tus favoritos.
Es cierto que el tema es una merda. Es cierto que es complicado lidiar con algo que los "dioses" tildan de incurable.
Es una cuestion de actitud. Es buscar la mejor manera de manejar una situación compleja. A mi me sale por sacar todo en el blog y tomarlo con cierta dosis de humor y cinismo.
El sobrepeso no es condición unica para tener diabetes. Hay muchos otros factores.
Lo importante es cuidarse. No abusar de las comidas y tratar de llevar una vida activa.
Yo, por el tema de la diabetes, soy un abonado de los productos Ser.
La gente piensa que todo lo light sabe a comida para perros...pero te sugiero probar el flan que sacó la gente de Ser (aclaro que Ser no apoya económicamente mi blog)
Cuidáte y no te hagas mala sangre.
Hay que encontrar el equilibrio y eso solo podés hacerlo vos.

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